Este pequeño orangután pasó un año encerrado en una celda estrecha. No puedes ver esto sin evitar el llanto...

Este es Budi y su historia no deja indiferente a nadie. Cuando los rescatistas de la organización internacional Animal Rescue lo encontraron en Borneo Oriental (Indonesia), él estaba sentado en una pequeña jaula. Y había tenido que pasar su corta vida encerrado en ese lugar. La criatura estaba completamente agotada y el menor movimiento le causaba dolor.

Así lucía Budi al principio

Lo amamantaron durante dos meses y los esfuerzos dieron resultados: él comenzó a comer, levantarse y caminar.

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Poco a poco se fue convirtiendo en un bebé fuerte y feliz

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Así se fue recuperando gradualmente:

Y luego hizo nuevos amigos

Una rehabilitación así no es tarea fácil, a pesar del progreso relativamente rápido. La recuperación completa puede tomar varios años. Pero si todo va como debería, al final este animalito podrá regresar sano y salvo a la naturaleza.

Fuente: shareably.co

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