¡Cuando este padre se enteró de QUÉ estudiaba su hija de 7 años en la escuela, casi se muere de la vergüenza!

A veces a los adultos les puede resultar difícil comprender a los niños. Después de todo, con toda la experiencia, muchas cosas se ven desde un ángulo muy diferente.

Por ejemplo, muchas personas se desconciertan cuando un niño pregunta: "¿Qué hay que hacer cuando ves a un hombre verde?". Nosotros nos ponemos a pensar en todo tipo de alienígenas y nos viene una respuesta al estilo de "dejar de beber" o "escribir con urgencia al editor de "Una Noche sin Cafe", para que escriba un artículo acerca de eso. Pero los niños responden de forma rápida y correcta: "es necesario cruzar la calle".

Y el héroe de la historia de hoy fue víctima de un malentendido similar.

Una noche acababa de volver a casa del trabajo. Mi esposa ya estaba terminando de preparar la cena y yo, para no distraerla, decidí hablar con nuestra hija de 7 años. Le pregunté qué había de nuevo en la escuela, y ella con mucho gusto me empezó a contar acerca de todo.

En primer lugar me contó cómo aprendieron a escribir bien en un cuaderno y qué les habían enseñado en matemáticas. Confieso que estaba cansado y en un primer momento no la escuché con mucha atención. Pero entonces las palabras de mi hija me hicieron estremecerme.

"¡Y hoy la profesora nos dijo en qué se diferencian los niños de las niñas! ¿Y tú sabes cómo distinguirlos?", - me preguntó la pequeña.

Decidí jugar con ella y le dije que no sabía. Sí, y yo mismo me preguntaba qué era lo que les enseñaban a los niños de las clases iniciales. La respuesta de mi hija me hizo agarrarme muy fuerte de la silla.

"Los niños tienen una cosa que las niñas no tienen. Si ves una cosa colgando, quiere decir que son niños", - dijo mi hija. Mis otros hijos se quedaron pasmados por la sorpresa, pero ella continuó.

"Y cuando los niños ven a las niñas, entonces esa cosa comienza a hincharse. ¡Y a las chicas les encanta!, - siguió contando sin detenerse. Pero al final mi hija decidió terminar de matarme.

"La maestra nos pidió dibujar un niño. ¡Ahora mismo te lo mostraré!", - continuó felizmente mi hija. ¡Yo estaba a punto de hundirme en la tierra de la vergüenza. Mientras tanto, mi hija trajo su cuaderno y me lo entregó.

Yo vacilante miré la imagen, y mi hija me señaló con el dedo y gritó: "¡Mira! ¡Aquí está esa cosa de la que te estaba contando!"

Resulta que mi hija me estaba mostrando el dibujo de un pavo de cuyo pico colgaba una gran excrecencia roja. ¡Demonios, desde el principio mi hija me había estado hablando de pavos!

Después de un minuto de risa continua de mi hija, ella me preguntó: "Papá, ¿estás bien?"

¡Así es como las palabras habituales de los niños pueden causar tanta perplejidad en los adultos! Si te gustó esta divertida historia, compártela con tus amigos.

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