Esta ex modelo se está muriendo de hambre

Lisa Brown, una ex modelo de Wisconsin, EE.UU., de 34 años de edad, en los últimos tres años ha perdido más de 30 kg y ahora pesa sólo 35. Lisa tiene una rara enfermedad que afecta sólo a 400 personas en todo el mundo: el síndrome de la arteria mesentérica superior, o Síndrome de Wilkie, que se forma como resultado de la obstrucción del duodeno. La mujer dijo que ya se ha dado por vencida y que solo está esperando la muerte.

En esos tres años, Lisa perdió más de la mitad de su peso. Además, sufre de dolor constante y está muriendo de agotamiento lentamente. Los que no saben acerca de su enfermedad piensan que sufre de anorexia y que ella misma se ha llevado a tal estado, pero no es así. El síndrome de Wilkie presenta una compresión del duodeno entre la arteria mesentérica superior y la aorta, por lo que la comida simplemente no pasa. Lisa dice que ya no le quedan más fuerzas y que la muerte será una liberación.

Lisa y su esposo Patrick

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Tuvo una buena vida: esta belleza de metro ochenta trabajó como modelo, se graduó de la universidad y cursó una maestría, luego de lo cual se casó. Pero poco después de su cumpleaños número 28, Lisa comenzó a perder peso y no sabía por qué. La ropa comenzó a quedarle muy grande, tenía nauseas y le daban dolores muy fuertes en el estómago. Muy pronto su peso pasó de los 65 a los 50 kg.

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En el 2013, después de consultas en tres hospitales diferentes y una tomografía computarizada de la cavidad abdominal, finalmente fue diagnosticada con el "síndrome de Wilkie". Esta es una rara enfermedad potencialmente mortal, con un 30 por ciento de desenlaces mortales. La mayoría de las personas que padecen esta enfermedad son diagnosticadas demasiado tarde, cuando ya no es posible ayudarlas.

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Su peso fue disminuyendo rápidamente y los que la rodeaban comenzaron a prestarle atención a su delgadez antinatural. Una vez en una tienda una chica compasiva le dijo que dejara de bajar de peso, que tenía que darse cuenta de cómo se estaba viendo. Y por si fuera poco, los adolescentes la señalaban con el dedo y le gritaban: "¡Hey, cómete una hamburguesa!"

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En julio del 2015 su peso llegó hasta los 40 kg y la situación se volvió crítica. Lisa era alimentada a través de un tubo gastronómico de alimentación que se conecta al cuerpo 20 horas al día. El dolor constante era tan fuerte que sentía que "las entrañas se le comprimían y comenzaban a girar dentro como dos puños de metal".

Entonces las pruebas revelaron que Lisa había desarrollado gastroparesia, un trastorno digestivo que se caracteriza por una actividad reducida del aparato muscular del estómago. Los médicos dijeron que necesitaba un trasplante de intestino, una compleja operación valorada en aproximadamente un millón de dólares.

Tal vez la operación la hubiera ayudado, pero la familia de Lisa no pudo reunir tanto dinero, ya que todos sus ahorros se habían ido en el tratamiento actual. Ni siquiera ayudó que el marido de Lisa tratara de recaudar dinero a través de Internet. Él dejó su trabajo y comenzó a cuidar de su esposa y a llevarla a los diferentes hospitales. Según él, lo más terrible era estar sentado ahí y ver cómo sufría. "Pero yo juré que estaría con ella en la salud y en la enfermedad, así que no la iba abandonar", - cuenta Patrick.

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Después de eso, los médicos del hospital de turno le dijeron a Lisa que ya no la esperaba ningún tratamiento adicional. La trasladaron a un hospicio. "No es la gran cosa, sólo es diferente. Continuas viviendo, continuas peleando hasta el final, aunque ya casi no tengas fuerzas".

Fuente: DailyMail

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